Como todos bien sabemos de nuestra cultura popular, hacia Belén va una burra rin, rin, yo me remendaba yo me remendé, yo me eché un remiendo yo me lo quité....e incluso que, campana sobre campana y sobre campana una, asómate a la ventana, verás al niño en la cuna, Belén campanas de Belén... pues eso, que el fin de semana pasado nos fuimos a Belén a la aventura, a ver la Iglesia de la Natividad, con el pesebre y el portal de Belén.
Bethlehem (o Belén, situado dentro del Área A) está a unos 9 kilómetros de Jerusalem, enclavada ya en territorios palestinos, por lo que salir y entrar de la ciudad puede ser toda una odisea, sobre todo si no llevas pasaporte.... Para todos aquellos que quieran ir a ciertas zonas palestinas y luego volver, por favor llevad el pasaporte, que con la tarjeta del MAKRO no vale, de verdad. Por increible que parezca, si le enseñas tu tarjeta de descuento del MAKRO al soldado que está en su garita bien blindada (señales de pedradas y lo que no son pedradas en el cristal incluidas), no se va a fíar de que no eres un terrorista (hoy en día no te puedes fiar de nadie).
Lo primero que te encuentras al entrar a Belén (tras pasar el control de seguridad) son muros y más muros. Estamos hablando de muros de unos 8 metros de altura, con torres de vigilancia, con sensores... vamos, que no los saltan ni de coña.
Toda esta zona de los muros está llena de grafitis, algunos hechos por Banksy y es muy visitada por eso (es un atractivo más de la ciudad de Belén junto con la opción de ser apedreado por ir en vehículo con matróicula israelí). Yo era la primera vez que estaba andando tan cerca de los muros y que quereis que os diga, impresiona. Pero desde los dos puntos de vista, es decir, la idea de vivir siempre rodeado de esos muros y con una vigilancia extrema y la idea de qué te lleva a levantar esos muros para poder garantizar la seguridad de tu pais y vivir más tranquilo... es dificil, la verdad.
A parte de muros, en Belén está la Iglesia de la Natividad, con sus campanas, su pesebre, donde nació el niño Jesús (o Brian el que se llamaba igual que su madre), etc...Tampoco mucho más la verdad.
De aquí nos fuimos a Herodión (dentro del Área C) que son los restos de un palacio fortaleza del rey Herodes. Está situado en el desierto de Judea y parece un volcán. Dentro del mismo se encuentran los restos de lo que fue el palacio. Es un estilo a Masada pero más pequeño.
Al ser un punto elevado se tiene una buena visión de Cisjordania (desértico total) y del Mar Muerto (que está cerquita).
Como si no tuviéramos suficiente, después de Herodion nos fuimos a visitar el Monasterio de Mar Saba que está al lado de donde Cristo perdió el mechero, que seguro fue por aquí. Al final de una carretera sin nombre, después de cruzar algún que otro "pueblo" palestino en el que todos parecían sospechosos y con ganas de prepararte una emboscada para apedrearte (la guía de Lonely Planet lo define como recorrido inhóspito y precioso... si pasar por una escombrera - basurero es precioso, entonces es preciosísimo), llegamos a nuestro destino. El Monasterio de Mar Saba es una ermita con cúpula de cobre que está construida en un precipio (desde el 439 d.C.). Sólo puede ser visitada por los hombres... así que no entramos :-D
Como datos adicionales a nuestra experiencia por el mundo palestino, os diré que Cisjordania está dividido en tres áreas en función del poder civil y militar que ejerzan tanto Israel como Palestina en ellas:
- Área A: El 3% de Cisjordania. Bajo pleno control civil y militar palestino (ciudades como Ramala, Nablús, Belén, Jericó, Hebrón, etc.). Hay señales del ejército israelí que prohiben la entrada a los israelís a estas zonas y te recomiendan viajar en taxi. (Nota mental: la próxima vez que nos metamos en una ciudad dentro de este Área, no hacerlo con nuestro coche de alquiler con sus bonitas matriculas amarillas israelís.... por seguridad solamente, que no queremos salir linchados)
- Área B: El 27% de Cisjordania. El control civil es palestino y el militar israelí.
- Área C: el 70% de Cisjordania. Control absoluto israelí. Son zonas poco pobladas, las afueras de las ciudades y toda la red de carreteras que atraviesa Cisjordania.
Después, vuelta hacia Belén, con la misma gente sospechosa por el camino, llegada al control de pasaportes (sin 2 pasaportes de los 4 que íbamos) y tras la súplica pertinente acompañada por la cara de pena del gato de Shreck (que Raúl Isado domina a la perfección ;-), no al gato, la expresión quiero decir...) y vuelta a Jerusalem y a la civilización y en definitiva a la normalidad. Como puede haber tantísimas diferencias en apenas 3 kilómetros?? no sólo en forma de vestir, de mirarte, sino en número de mujeres por la calle (por ejemplo) y casi en sensación de tranquilidad y "seguridad"...
Lo primero que te encuentras al entrar a Belén (tras pasar el control de seguridad) son muros y más muros. Estamos hablando de muros de unos 8 metros de altura, con torres de vigilancia, con sensores... vamos, que no los saltan ni de coña.
Toda esta zona de los muros está llena de grafitis, algunos hechos por Banksy y es muy visitada por eso (es un atractivo más de la ciudad de Belén junto con la opción de ser apedreado por ir en vehículo con matróicula israelí). Yo era la primera vez que estaba andando tan cerca de los muros y que quereis que os diga, impresiona. Pero desde los dos puntos de vista, es decir, la idea de vivir siempre rodeado de esos muros y con una vigilancia extrema y la idea de qué te lleva a levantar esos muros para poder garantizar la seguridad de tu pais y vivir más tranquilo... es dificil, la verdad.
A parte de muros, en Belén está la Iglesia de la Natividad, con sus campanas, su pesebre, donde nació el niño Jesús (o Brian el que se llamaba igual que su madre), etc...Tampoco mucho más la verdad.
De aquí nos fuimos a Herodión (dentro del Área C) que son los restos de un palacio fortaleza del rey Herodes. Está situado en el desierto de Judea y parece un volcán. Dentro del mismo se encuentran los restos de lo que fue el palacio. Es un estilo a Masada pero más pequeño.
Al ser un punto elevado se tiene una buena visión de Cisjordania (desértico total) y del Mar Muerto (que está cerquita).
Como si no tuviéramos suficiente, después de Herodion nos fuimos a visitar el Monasterio de Mar Saba que está al lado de donde Cristo perdió el mechero, que seguro fue por aquí. Al final de una carretera sin nombre, después de cruzar algún que otro "pueblo" palestino en el que todos parecían sospechosos y con ganas de prepararte una emboscada para apedrearte (la guía de Lonely Planet lo define como recorrido inhóspito y precioso... si pasar por una escombrera - basurero es precioso, entonces es preciosísimo), llegamos a nuestro destino. El Monasterio de Mar Saba es una ermita con cúpula de cobre que está construida en un precipio (desde el 439 d.C.). Sólo puede ser visitada por los hombres... así que no entramos :-D
Como datos adicionales a nuestra experiencia por el mundo palestino, os diré que Cisjordania está dividido en tres áreas en función del poder civil y militar que ejerzan tanto Israel como Palestina en ellas:
- Área A: El 3% de Cisjordania. Bajo pleno control civil y militar palestino (ciudades como Ramala, Nablús, Belén, Jericó, Hebrón, etc.). Hay señales del ejército israelí que prohiben la entrada a los israelís a estas zonas y te recomiendan viajar en taxi. (Nota mental: la próxima vez que nos metamos en una ciudad dentro de este Área, no hacerlo con nuestro coche de alquiler con sus bonitas matriculas amarillas israelís.... por seguridad solamente, que no queremos salir linchados)
- Área B: El 27% de Cisjordania. El control civil es palestino y el militar israelí.
- Área C: el 70% de Cisjordania. Control absoluto israelí. Son zonas poco pobladas, las afueras de las ciudades y toda la red de carreteras que atraviesa Cisjordania.
Después, vuelta hacia Belén, con la misma gente sospechosa por el camino, llegada al control de pasaportes (sin 2 pasaportes de los 4 que íbamos) y tras la súplica pertinente acompañada por la cara de pena del gato de Shreck (que Raúl Isado domina a la perfección ;-), no al gato, la expresión quiero decir...) y vuelta a Jerusalem y a la civilización y en definitiva a la normalidad. Como puede haber tantísimas diferencias en apenas 3 kilómetros?? no sólo en forma de vestir, de mirarte, sino en número de mujeres por la calle (por ejemplo) y casi en sensación de tranquilidad y "seguridad"...
Cuando veo tus publicaciones me da una envidia que no veas. Yo pagaría para conocer todo lo que tú estas conociendo y ver lo que estás viendo, y más aun con ese punto de vista que tienes, que se ven las cosas de una forma totalmente diferente a como nos las cuenta, bastante más normales de lo que parecen.
ResponderEliminarPor favor sigue echando fotos (sin pelucas), e informándonos y lo más importante ¡PASATELO ESTUPENDAMENTE!
ATO!
Ato!! Es que esto tiene mucha tela... La verdad es que Israel, una vez que ya lo conoces, me parece un muy buen destino vacacional porque tienes de todo. Besos a todos
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