domingo, 4 de diciembre de 2011

Bienvenidos a Israel (III), mi primer contacto con inmigración

Y yo que, después de casi un año en Israel, pensaba que había visto todo lo que tenía que ver en un vuelo entre Madrid y Tel Aviv... pues no! 
El pasado lunes 28 de Noviembre realicé mi último vuelo Madrid-Tel Aviv nuevamente con El Al. A pesar de lo que os he contado en alguna ocasión prefiero mil millones de veces volar con El Al que con Iberia porque los aviones son mas cómodos y tienen menos imprevistos a la hora de volar que los de Iberia (sin retrasos). Lo malo es que tienes que pasar el control en Madrid y aguantar 5 horas dentro de un avión con una panda de tarados maleducados acostumbrados a hacer un poco lo que quieren. Como volar con Iberia no te libra de esto tampoco, pues mejor volar con El Al.

Todo empezó temprano, como siempre que vuelas con El Al (tus tres horitas antes de la hora de despegue no te las quita nadie) y con los controles habituales: te abren tu equipaje (como iba con una mochila nada más no tenía ningún problema) y te lo revisan todo. La verdad es que son gente muy agradable, al menos en Madrid. Uno de ellos me recomendó incluso visitar, antes de volverme a España, Masada y ver el amanecer desde arriba.

Como os he dicho otras veces, te tienen "encerrado" en una sala a parte hasta que ellos deciden, que suele ser o bien antes del embarque para que pases primero sin colas ni nada o al final ya con todo el mundo "sentado". Si, "sentado" entre comillas porque una característica de los israelíes es que son los únicos viajeros del mundo que podrían realizar el vuelo entero de pie... Total que después de sortear a varios que estaban en la entrada hablando, llego a mi asiento (que había pedido ventanilla para que no me molestase nadie) y me encuentro a un hombre sentado en mi asiento. Le digo amablemente que está sentado en mi asiento y me dice que me siente en el otro.. ¿Perdón? Es que ese es mi asiento... con mala cara se cambió. Esta es la segunda característica de los israelíes, que cuanta más "mala leche" tengas y más alto hables con ellos, más caso te hacen. Aquí la clase del colegio de educación y buenas maneras se la saltaron todos.

El vuelo transcurrió con normalidad. Con toda la normalidad que puede ser que en medio del vuelo, nada mas comer, se levanten unos 15 pasajeros (todos hombres) y se pongan a rezar en uno de los laterales del avión. Con sus kipás y ejemplares de la Torá de bolsillo. El que no tenía kipá, iba con una servilleta en la cabeza (todo vale, como si te plantas un posavasos, una funda de CDs, las servilletas...) y ahí estuvieron meneándose un rato, que yo pensaba "lástima de turbulencia..." ¿por qué todas las maldades que se le pasan a uno por la cabeza en determinados momentos no se hacen realidad?


El resto todo bien. ¿Qué se ilumina la señal de cinturones por turbulencias? No pasa nada, ves pasando a gente, unos van al baño, otros a beber algo en la cola del avión, otros hablando,... lo típico vamos.
Como resumen del viaje, el que tenía a mi lado aterrizó con el móvil ya encendido (enfermedad casi lo de los israelís con el móvil) y leyendo correos, con la mesa desplegada y dos de delante de mi con el cinturón sin abrochar...

Como iba con una mochila y no tenia que esperar maleta, ya iba pensando en ir rápido para pasar el control de pasaportes y llegar pronto a casa.Ingenuo de mi.
Llego al control de pasaportes y me dice una amable chica que cuál es el propósito de mi viaje, que dónde trabajo,... la rutina de todos los vuelos. Y me pregunta que si no tengo visado de trabajo. Yo le respondo que no, que no lo he necesitado antes. La conversación transcurre tal cual:
- Amable señorita: "no puede entrar a trabajar al país"
- Yo: "¿perdón?"
- Amable señorita: "si, no puedes trabajar más de tres meses en total durante un año sin un visado"
- Yo: "no, si que puedo"
- Amable señorita: "no puedes, te lo digo yo que es mi trabajo"
- Yo: "y si no puedo por qué no me han dicho nada en España y, sobre todo, por qué no me lo dijisteis hace un mes y medio (mi última entrada al pais) que ya llevaba aquí mas de 8 meses trabajando?"
- Amable señorita: "espere un momento, por favor"

Éramos pocos y parió el Mesías.. mi primer pensamiento fue: "menos mal que llevo la ropa interior limpia", qué gran consejo de madre es ese, no?? Nunca sabes cuando te va a hacer falta bajarte los pantalones.
El caso, que entré a la salita de inmigración y 20 minutos más tarde (lo que me hicieron esperar a pesar de que no había nadie en los habitáculos) un señor me invitó a pasar. Las mismas preguntas de siempre: 
- Amable caballero: ¿cuál es el propósito de tu viaje?
- Yo (modo pensamiento ON): no lleva guantes, bien!
- Amable caballero: ¿para qué empresa trabajas?
- Yo (modo pensamiento ON): tampoco veo un bote de vaselina a mano
- Amable caballero: ¿y no tienes visado de trabajo?
- Yo (modo pensamiento ON): y al menos tiene los dedos finos... largos, pero finos.

Después, volvió a decirme que no podía entrar y yo volví a responder lo mismo, pero con más cabreo. Vamos a ver, si no puedo entrar 1) ¿por qué no me lo decís en Madrid que revisais mi pasaporte y así me evitais el viaje? y 2) si no puedo trabajar mas de 3-6 meses en total (ojito al margen) ¿por qué no lo dijisteis la última vez que entré que ya llevaba aquí 8 meses? 
Mira esta gente son referente mundial a nivel seguridad sobre todo en aeropuertos, pero a nivel intelectual... o yo tengo siempre la mala suerte de dar con un tonto o dejan un poquito que desear.
Después de un par de llamadas y mi cara de buena persona, me dice que me deja pasar, que como le he dicho que para Navidad vuelvo a España me permite la entrada, pero que si vuelvo a intentar entrar para trabajar no me dejan a no ser que lleve el visado en el pasaporte. Y me dice el crack: "si quieres volver a Israel para turismo no hay ningún problema" y claro, no me pude reprimir: ¿Perdoooooooón? O sea que si le digo a tu compañera de seguridad que he venido de turismo me hubieseis dejado pasar???? 
Claro, aquí mi primo el listo reculó: "nooo, lo hubieramos sabido que vienes a trabajar....", si claro.

En fin, que la próxima vez (que no va a haber próxima vez) les digo que soy el Mesías y que el burro no me lo he traído, pero que seguro puedo coger a alguién de seguridad de Ben Gurion y que haga de burro, total no se iba a notar la diferencia.


Simchat Torah

Hoy voy a hablaros de una de las pocas festividades judías (si no la única) en la que celebran algo de manera alegre saltándose la tónica habitual de la mayoría de las fiestas de Israel, que están basadas en el recuerdo de lo desgraciados que han sido como pueblo, en la pena, en la lamentación, etc.
La Simchat Torah (se podría traducir como Júbilo o Celebración de la Torá) es la celebración que marca el fin del ciclo anual de la lectura de la Torah y por tanto el inicio de un nuevo ciclo. Se celebra al final de Sukkot (segunda semana) durante el mes de octubre.

Nos había contado un compañero nuestro ex-ortodoxo que era una celebración muy divertida porque se sale de la tónica habitual de sus fiestas, porque cantan, bailan, sacan los rollos de la Torah fuera de las sinagogas, se visten con sus trajes de gala y lo mejor de todo, que beben como si lo fueran a prohibir con el espectáculo que eso conlleva.

Nosotros, que ese fin de semana lo íbamos a pasar en el desierto del Negev y en Eilat viendo corales, pensamos pasarnos previamente por Jerusalem y pasar por el muro para ver si encontrábamos algo de la celebración. Que mejor sitio para verlo que en el origen de todo esto, ¿no?
Pues no, la verdad es que no encontramos nada digno de elogio la mañana que estuvimos en el Muro de las Lamentaciones. Seguramente lo interesante pasó la tarde-noche anterior. Solo unos pocos grupos de gente, Torah en mano, bailando y cantando alrededor de las mesas que hay en el muro.
Como es una festividad (como el Sabath) te prohiben hacer fotos desde la zona judía, así que tuvimos que ir al puente que da acceso a la explanada de las Mezquitas para hacer unas fotillos.



Visto que en el Muro de las Lamentaciones no encontramos mucho "espectáculo" nos fuimos hacia el barrio de Mea Shearim, el barrio ultraortodoxo de Jerusalem. La verdad es que estuvo bien la visita a este barrio con todos los ortodoxos en la calle, vestidos de gala, entrando a sus sinagogas... lo malo es que no te dejan hacer fotos y como el ambiente es ligeramente hostil, lo mejor es no provocar a la gente.


Decidimos seguir nuestro camino hacia Miztpe Ramon (un pequeño pueblo situado en el Negev de apenas 6000 habitantes), que era donde nos íbamos a alojar en esta primera noche y fue aquí dónde encontramos la fiesta de Simchat Torah
Al principio cuando escuchábamos la música a lo lejos, parecía la celebración de una boda al aire libre con gente cantando. Como buenos españoles, que nos gusta más el jaleo que a un israelí apropiarse de un país, fuimos allí directos y dimos con la mayoría del pueblo y muchísimos militares (debido a la zona en la que se encuentra situado este pueblo hay mucha presencia militar) bailando, saltando, cantando...
Para nosotros fue una experiencia divertida y extraña. Es raro ver a los militares con el arma al hombro o cruzada sobre el pecho cantando, ver a las mujeres bailando por un lado y a los hombres por otro, separados por una lona... Por momentos parecía una verbena de cualquier pueblo español en fiestas, con su órgano, su cantante... sólo faltaba una cabra subiendo una escalera y una gitana pidiendo a gritos para que fuera España! :-). Tambien echamos en falta una barra de bar sirviendo cerveza y bocadillos (con sus típicos carteles de venta de tickets) tan habituales en nuestras fiestas.



Y como no es lo mismo vivirlo que contarlo (me siento un poco presentador de 21 dias) os dejo unos vídeos de la fiesta.