Por fín me decido a escribir sobre Petra después de un mes. Os preguntareis por qué. Pues muy fácil porque ahora ha sido cuando he logrado recuperarme de aquel dia en Petra. Un mes después, por fin, he conseguido recuperarme de las agujetas y volver a respirar con normalidad....
De verdad, ¿qué les pasó a los Nabateos? ¿Qué necesidad de construir aquello? Valé que como inicio de la operación bikini está bien, pero es necesaria la paliza que nos pegamos pateando por allí durante unas 7 horas sin parar arriba y abajo?
Muchos pensareis que exagero (a lo mejor un poco) pero el resumen de la jornada en Petra fue:
- Número de horas andando: 7 sin parar. Hicimos el recorrido de día de 12 de la mañana a las 19:30 de la tarde que salimos para luego volver a entrar a las 20:30 de la tarde y hacer el recorrido nocturno hasta las 22:30 mas o menos.
- Número de escalones subidos: Entre los mil y dos mil millones. Cuando se te nubla la vista por cuarta vez, dejas de contar.
- Número de veces que ví a San Pedro: Al menos dos.
- Número de veces que odie a los nabateos: Cada vez que me ponía a subir por escalones tallados en la piedra.
A pesar de todo esto es impresionante ver Petra. Seguro que todos recordais la imagen de Indiana Jones recorriendo a caballo los desfiladeros de piedra para encontrarse con El Tesoro (Al-Khazneh). Yo cuando iba de camino a Petra pensaba que aquel desfiladero y aquella imagen era Petra, que no habría mucho mas que ver... gran error el mío. Aquello es sólo el inicio de un recorrido inmenso, lleno de diversas construcciones (teatro, tumbas reales, casas y mas casas, escaleras talladas en roca) que "acaba" en el Monasterio (Al-Deir).
El recorrido empieza algo flojo, en ningún momento llegas a imaginar yo creo, la magnitud de construcciones que te vas a encontrar más adelante. En esta primera parte encuentras algunas construcciones y sobre todo muuuuuchos beduinos ofreciéndote sus servicios para llevarte a caballo, burro, camello, en un carro, a sus espaldas, lo que haga falta...
Después de este recorrido empiezas a adentrarte en los desfiladeros de roca. Desfiladeros enormes, de una altura impresionante que serpentean hasta dar con El Tesoro.
La verdad es que son impresionantes las dimensiones de la fachada de El Tesoro, ver como está trabajada la piedra (vale que se reconstruyó, pero eso no le resta mérito), la simetría, lo pulida que está la roca,... es impresionante. Construida en el siglo III antes de Cristo, no me imagino yo al nabateo de turno (sería el loco del pueblo fijo) que llegaría un dia al consejo diciendo: "pues he visto unas montañas muy chulas donde podemos construir una ciudad..."
Desde aquí hasta el Monasterio tenemos 3 - 4 kilómetros de diferentes construcciones. Una de ellas el teatro, con capacidad inicial para unas 3000 personas y que los romanos ampliaron hasta las 8500 personas. Todo construido a base de trabajar la piedra (¿dónde meterían todos los trozos que fueron quitando?, seguramente lo llevaran a la escombrera de Las Palmas, ¿no? ;-))
Lo malo de no haberte leido la guía y no conocer las dimensiones reales de Petra es que aquí tienes el primer dilema, o al menos nosotros lo tuvimos. Aquí en el teatro hay un camino que sube a su izquierda y otro que continúa por la derecha. Nosotros, como vimos que por la izquierda subía gente, decidimos seguir, porque si alguién sube es porque habrá algo, ¿no?. Empiezas a subir con ánimo, somos jóvenes (cada vez menos), no hace mucho calor, llevas agua y acabas de empezar por lo que vas con fuerzas. 20 minutos más tarde sigues subiendo, te queda menos agua, la misma cantidad de escalones que al principio y hace más calor.
30 minutos más tarde has repasado el árbol genealógico de todos y cada uno de los nabateos, pero ves que hay una pareja de señores mayores subiendo delante de ti y no te vas a rendir ahora, faltaría mas. 40 minutos después, con la vista nublada, sudando como si estuvieras en una sauna, con ganas de maldecir mas aún (lo hubiese hecho gustosamente si me hubiese quedado aire para hacerlo) y con las piernas temblando, decides que hasta ahí ha estado bien. No sé si habrá algo mas allá. Nos cruzamos con San Pedro (la primera vez que le vimos) pero no le pude preguntar por lo que os he dicho, no tenía aire ni ganas de articular palabra. Ahora bien, ahí arriba te encuentras a beduinos vendiéndote collares, pulseras, piedrecitas (no entiendo ese negocio, materia prima tienen si, pero no creo que nadie compre piedras, es cuestión de agacharse y coger una) de todo. ¿De donde sale esta gente? Como tengan que subir toooooodos los dias hasta allí a montar el chiringuito....
Lo malo de esto, que hay que bajar y con la impresión de haber hecho el canelo subiendo por vete tu a saber donde para ver algo que no vimos porque no había manera de llegar con vida.
Después de esto, decidimos centrar nuestros esfuerzos en comer algo, beber algo. Paramos en unos de los "chiringuitos" que hay justo debajo de la zona de las tumbas reales, donde los beduinos van "maquillados" (el eyeliner está a la ultima) y con un look a lo Jack Sparrow muy curioso.
Esta zona de las tumbas reales (Tumbas de la Urna, de la Seda, Corintia y del Palacio) también está muy bien. Construcciones muy grandes, peor conservadas pero igual de impresionantes.
Nosotros vimos esta parte justo al final, volviendo ya del Monasterio que es la construcción que está mas alejada de El Tesoro y que merece más la pena ver (más incluso que el propio Tesoro). Primero porque tiene unas dimensiones de unos 50 metros de ancho por 45 metros de altura que no dejan indiferente. Segundo porque no me esperaba algo así despues de estar subiendo nuevamente (aquí es donde vi de nuevo a San Pedro) otro buen rato. Tercero porque tienes unas vistas impresionantes de lo que es todo Petra y te das cuenta de las dimensiones que tiene. Además desde un poquito más arriba hay mágníficas vistas del mar Muerto también.
Lo malo de todo esto es que tienes que volver y deshacer el camino de los cienmilmillones de escalones (por lo menos) que cuesta tanto o mas que subirlos. Maldita la hora que los nabateos no inventaron las escaleras mecánicas!! Además, te sientes un poco ridiculizado cuando ves bajar a los beduinos. Tu vas por tus escaleritas de una en una, apretando bien el culo, medio en tensión para no resbalar y bien despacito y los ves a ellos bajando roca a través (versión de Petra del campo a través), corriendo, en sandalias, pasándose por el forro los escalones... que piensas, voy a sacar la cámara que ese se cae fijo... cuando 30 segundos mas tarde ya le has perdido el rastro piensas, mejor le hubiera dado la cámara a él, que el que se acabará cayendo soy yo....
No contentos con todo esto hicimos el recorrido nocturno que finaliza en El Tesoro. Iluminan el recorrido con velas y la explanada del Tesoro también. Allí te sientan en el suelo, sobre una especie de alfombras y tocan y cantan canciones clásicas beduinas. Está muy bien. Por un momento parece que viajas a otra época entre el entorno, todo a oscuras, con el ruido de los camellos y burros de fondo...
Una visita totalmente imprescindible, en un entorno que parece haber salido de otra época (que realmente es así) y en el que el estado de conservación es muy bueno. Totalmente recomendable.
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