- Camino 1: Estábamos en Jerusalem, y lo más fácil (al menos que conociéramos) era ir dirección al Mar Muerto, que hay un desvío a Ramallah. Cortado. Cruzaba uno de los barrios ortodoxos de Jerusalem y estaba cerrado con vallas y nuestro miedo a que nos tiraran piedras nos hizo dar la vuelta.
- Camino 2: El primero de los desvíos que marca a Ramallah que encontramos en una de las carreteras principales. Cortado. Bonita alambrada con control militar. Por aquí no se puede pasar. A la pregunta de por dónde ir, nos dijeron que por qué queríamos ir y que si nos iban a dejar pasar...
- Camino 3: Otro desvío. Cortado, nada de nada.
- Camino 4: Por fín. No estaba cortado, control policial de salida de Israel (estos no son problemáticos, solo anecdóticos porque ni paras el coche) y para adelante. Pero claro, estábamos dando un rodeo muuuuy interesante para llegar a Ramallah y ponte a pasar pueblos dejados de la mano de dios, que te miran con cara rara, con un coche de matrícula israelí (yo hasta que no ví otro coche por la carretera con matrícula israelí no me "relajé") ... pues cuando menos, acojona un poquito (nada grave).
Con esto te das cuenta de que el estado israelí tiene muy controlados todos los accesos a Ramallah (en este caso) y no deja nada al azar. Entras y sales por donde ellos quieren.
Una vez llegamos a Ramallah lo siguiente que piensas es, si esta es la ciudad mas importante de Cisjordania madre mía como serán el resto. Es el caos absoluto (ciudad árabe, como no). Obras, gente abarrotando las calles (se pasan por el forro las señales de circulación y andan por medio de las carreteras), ruidosa como todas las ciudades árabes, coches y mas coches....
La verdad es que es curiosa de ver. A pesar de todo tiene un Stars Bucks y un par de Zara que vimos, vamos que la tenemos ya medio conquistada. Además, como semanas antes habían estado los príncipes de Asturias, estaba con banderitas de España por las calles. Te sientes como en casa, oye :-)
Estuvimos visitando la tumba de Yasir Arafat y poco más, la verdad es que no hay mucho más que visitar allí. Es más la experiencia de estar allí que lo que te ofrece la ciudad.
Ya de camino a Tel Aviv, nos perdimos por esas calles en obras y sin señalizar que tienen en Ramallah. (a veces parecía que no estábamos allí, véase la foto del caballo...)
Al final, después de preguntar un par de veces (uno de ellos nos dijo "buena suerte" y todo...) conseguimos llegar al control fronterizo de la parte más cercana a Jerusalem. Control un poco mas estricto que los que hemos sufrido hasta ahora. Los palestinos intentan venderte de todo, agua, perfumes "originales" todos (Hugo Boos en lugar de Boss), comida, etc. Un niño que se acercó al coche pidiendo, nos hizo un dibujo de vete tu a saber qué (nuestro coche es como un lienzo, de la cantidad de mierda que tiene, si lo coge Picasso se vuelve loco... hace el Guernica 2 por lo menos). Si le da por poner, llevo C4 como para volar medio Israel nos la había liado parda....
Ya en el control un par de señores convenientemente armados te miran los pasaportes, te piden que abras el maletero, las mochilas de todos, guantera... te hacen varias preguntas y adelante.
El muro por esta parte está con graffitis (buenos muros por cierto) y grandes torres de vigilancia.
Al final llegamos sanos y salvos a Tel Aviv, con alguna cana mas, por el estres del viaje pero bien. Toda una experiencia
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