Esta entrada no va sobre España, aunque se pueda extraer esa conclusión leyendo el título. Ya os he comentado en otras ocasiones lo raro que resultar repostar gasolina en este pais: limitaciones en los pagos, repostaje con el motor en marcha (que si lo hacen en la Fórmula 1 porque aquí no), todo en un perfecto hebreo, máquinas semiautomáticas, etc.
Pues bien a esto hemos de añadirle el ya conocido por nosotros (pero no por eso deja de sorprendernos) la actitud y dejadez del israelí ante el trabajo.
Esta mañana, ante el reclamo de nuestro coche por algo de combustible, hemos parado en una de las estaciones de servicio. Los surtidores situados en el medio dan servicio tanto a izquierda como a derecha. Había un hueco a la izquierda de los surtidores y el gasolinero estaba ahí casi esperandonos así que nos hemos parado en ese surtidor.
- Primera lección, nunca hagas trabajar al judío más de la cuenta. Como el depósito de nuestro coche estaba justo al otro lado del surtidor y el gasolinero no iba a estirar la manguera más de la cuenta nos ha hecho sacar el coche e ir al otro lado.
No pasa nada, damos marcha atrás y ponemos el coche al otro lado. No sé si os conté en otra ocasión que parte de los surtidores son autoservicio. Pues bien, tras dar la vuelta, pegar el coche lo máximo posible al surtidor (para reducir el esfuerzo del dependiente) e incluso abrir el depósito, empezamos a llamarle porque había desaparecido y queríamos que nos atendiera.
- Segunda lección, al judío no le gusta trabajar o al menos eso parece. Resulta que las mangueras de la derecha son autoservicio y las de la izquierda (separadas por no más de 1 metro de distancia y de las cuales nos había echado anteriormente) no. Así que ante nuestro reclamo nos dice el buen hombre que es "Self-Service".... vamos a ver, hijo de mil hienas, que no me extraña que os echáramos de España pero por vagos!. Tanto trabajo te cuesta meter la manguera y darle a cuatro botones!. Pues el hombre no estaba muy por la labor.
Como ya empiezas a sentirte algo irritado, pues coges el surtidor y empiezas a tocar todos los botones y ver si algún símbolo ilegible de los que aparecen en la pantalla se parece a algo de lo que somos capaces de leer en hebreo. Claro, nada que ver, pero no sólo contentos con eso, al pagar con una tarjeta de crédito internacional, el señor gasolinero tiene que habilitar la compra con una tarjeta que sólo el posee.
- Tercera lección o casi tercerca cuestión. Si sabes que tienes que hacer uso de tu tarjeta para que paguemos el combustible, ¿por qué no lo haces desde el principio y nos dejamos de historias? Lo mismo podría pensar que éramos israelíes, conclusion que debería haber descartado porque a) nosotros no somos unos horteras vistiendo, b) hemos saludado al llegar, es decir tenemos educacion, c) nosotros apagamos el motor para repostar y d) nada más llegar le hemos dicho "anglit, bevakasha?" que es "en inglés, por favor?" como señal inequívoca de que no tenemos ni papa de hebreo con lo que puedes deducir que somos de fuera y pagaremos con una tarjeta de crédito no israelí.
Por último, como necesitamos el ticket para refacturarlo, hemos tenido que volver a reclamar la presencia del gasolinero para que diera al botón concreto para que saliera el papelito.
- Cuarta lección, la próxima vez que dos españoles vayan a tu gasolinera hazles mas caso y así no te harán trabajar el doble.

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